UniDOS por tu Seguridad

8 de cada 10 españoles no saben que la IA podría sustituir a uno de los dos pilotos en cabina 

Algunas empresas de la industria aeronáutica europea, como Airbus y Dassault, están promoviendo la eliminación de uno de los dos pilotos en la cabina de vuelo para sustituirlo por una Inteligencia Artificial (IA). El colectivo mundial de pilotos se opone radicalmente a esta medida que, de materializase, representaría un atentado contra la seguridad del vuelo y, por tanto, de los viajeros. Sin embargo, según una encuesta de Sepla, el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas, 8 de cada 10 españoles (82%) desconocen estos planes, cuya viabilidad se encuentra en fase de estudio por parte de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). 

Según esta consulta, realizada a 600 personas de 18 a 65 años, al 86% de los encuestados le transmite confianza saber que en todo momento hay dos pilotos a los mandos de la aeronave. Este mismo porcentaje considera que no es seguro que uno de ellos sea sustituido por una IA, al entender que hay factores humanos que esta no puede reemplazar. De hecho, solo un 18% declara que no tendría problema en viajar en un avión que estuviese tripulado por un solo piloto y una IA, mientras un 30% afirma rotundamente que no volaría en esas circunstancias, y el 53% restante lo haría solo si no le quedara más remedio, pero viajaría con miedo. 

“La Inteligencia Artificial es una gran herramienta de apoyo en la aviación, para la optimización de rutas, la gestión del flujo de tráfico aéreo o la automatización de procesos en cabina. Pero nunca podrá sustituir la presencia del ser humano en las operaciones. Existen una serie de habilidades humanas y emocionales que la IA no es capaz de replicar, y que son fundamentales para la toma de decisiones en momentos críticos. No hay mayor garantía de seguridad que contar con dos pilotos experimentados, bien entrenados y descansados en la cabina de vuelo, ni mayor riesgo que romper esta barrera de seguridad”, subraya Fernando Miragaya, presidente de Sepla. 

Con su campaña UniDOS por tu seguridad, Sepla pretende concienciar a la sociedad del riesgo que representan las operaciones con tripulación reducida (Reduced Crew Operatios, RCO). Y forma parte de las organizaciones del sector de la aviación a nivel mundial que mantienen una batalla activa para conseguir eliminarla de la agenda europea, como la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA), la Asociación Europea de Pilotos (ECA) y la Federación Internacional de Asociaciones de Pilotos de Líneas Aéreas (IFALPA), así como las Asociaciones de Pilotos de Star Alliance (ASAP), Oneworld Cockpit Crew Coalition (OCCC) y SkyTeam Pilots Association (SPA). 

“Recientemente, EASA ha retrasado de 2027 a 2030 la fecha para tomar una decisión al respecto de la reducción de pilotos en cabina. Nosotros somos optimistas y confiamos en que no sea un simple retraso, sino que, entre todos, logremos presionar para eliminar de raíz esta idea insensata y temeraria, y mantener los estándares de seguridad que han convertido a la aviación en el medio de transporte más seguro”, sostiene Miragaya. 

La redundancia, clave para la seguridad del vuelo 

En la aviación, la redundancia es el pilar fundamental de la seguridad. Los sistemas redundantes hacen posible que, si una parte del avión falla o se comporta de un modo irregular, haya un plan B, o incluso un plan C, que permita solventar el error, con lo que se reducen al máximo las probabilidades de riesgo. Esta redundancia se traslada también a la cabina, donde comandante y copiloto actúan entre sí de la misma manera, controlándose mutuamente y repartiéndose las tareas que requiere la operativa de vuelo. Están sólidamente formados y entrenados para trabajar en equipo, compartir la carga de trabajo, anticipar riesgos y operar en todos los escenarios posibles. 

El comandante es quien decide previamente, de forma equitativa, quién de los dos pilotos realizará las operaciones de aterrizaje y despegue en los vuelos que ambos tengan programados. Durante la operación del avión se completan procedimientos como “antes de la puesta en marcha”, “después de la puesta en marcha”, “rodaje”, “despegue”, “ascenso”, etc. Todos ellos tienen dos columnas: la del piloto que vuela (Pilot Flying, o PF) y la del que monitoriza (Pilot Monitoring, o PM). Este supervisa las acciones del PF, mantiene la comunicación con el control y, si los hay, se encarga de ejecutar procedimientos anormales o de emergencia que requieran mayor atención al propio control del avión por parte del PF. 

“Esta actividad perfectamente coordinada es vital para la seguridad de la operativa del vuelo. Además, la experiencia y la pericia acumuladas por los pilotos pueden, en un momento determinado, ser vitales para resolver un incidente imprevisto que requiere de una reacción instantánea. O analizar una situación desde la perspectiva de esa experiencia, y no de los manuales o los protocolos, para tomar una decisión que marque la diferencia”, explica Iñigo Martín Apoita, director del Departamento Técnico de Sepla

‘Sully’, un amerizaje que demostró la necesidad de dos pilotos en cabina 

Existen numerosos casos en la historia de la aviación de incidentes y accidentes que pudieron terminar en catástrofe de no haber existido dos pilotos humanos en cabina. Uno de los más conocidos fue el amerizaje del vuelo 1549 de US Airways en el río Hudson, el 15 de enero de 2009, que fue inmortalizado en la película ‘Sully’ (2016). Justo cuando el avión acababa de despegar de Nueva York, los dos motores de la aeronave dejaron de funcionar por el impacto de una bandada de gansos. A pesar de que desde la torre de control les dieron indicaciones de que se desviaran para aterrizar en uno de los aeropuertos más cercanos, el capitán Chesley «Sully» Sullenberger decidió ignorar esas sugerencias y aterrizar en el Hudson, lo que consiguió con la ayuda de su copiloto, el primer oficial Jeff Skiles. 

“La investigación concluyó que ambos actuaron correctamente, al elegir la mejor de las opciones disponibles, salvando la vida de todas las personas que iban a bordo. Esa decisión nunca la hubiera tomado una IA siguiendo los protocolos basados en datos, porque la máquina no tiene la capacidad de trasgredir la norma en un momento de necesidad. Y como se pudo testar en el proceso de investigación con las pruebas realizadas mediante simuladores, de haber seguido las sugerencias de la torre de control no habrían llegado a ningún aeropuerto, y el avión habría impactado contra los edificios de Nueva York, con un final muy diferente y mucho más trágico”, comenta Ángel González, subdirector del Departamento Técnico de Sepla