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Seguridad aérea

11-S, 10 años de cambio en la seguridad aeroportuaria

Hace ya diez años desde que se produjeron los atentados del 11 de septiembre.

Nuevos procedimientos y normativas de seguridad (security) se han estado implementando desde entonces a nivel mundial, intentando adaptarse a las nuevas amenazas que han ido surgiendo. Pero, ¿estamos más seguros ahora que antes?
Definitivamente sí, aunque el gran inconveniente actual es la cantidad enorme de recursos invertidos por parte de todos los estados y operadores. Todos hemos sufrido de alguna manera la implementación de estas nuevas medidas y el negocio de la aviación se ha resentido económicamente, y en gran medida, por el coste que estas medidas acarrean, además de generar, en alguna ocasión,más de una duda la salvaguarda de la privacidad y sanidad de alguna de las nuevas medidas tecnológicas.

A día de hoy, es fundamental que los métodos para compartir información de seguridad utilizados entre Estados y por las organizaciones dentro de éstos se actualicen para mejorar el flujo de la misma. Las medidas actuales siguen una política reactiva que no nos permite adelantarnos a las amenazas y nos sigue haciendo vulnerables.

Desde ECA e IFALPA estamos promoviendo políticas de “diferenciación” que doten al sistema de las herramientas suficientes para detectar personas que puedan ser una amenaza contra la seguridad aérea. Se trata de trasladar una parte de los recursos en dejar de “buscar objetos” y empezar a “buscar personas”. Entendemos que el modelo actual donde todos somos tratados como posibles amenazas desgasta el sistema de seguridad al tener que utilizar éste una cantidad enorme de recursos para el 100% del usuario aeroportuario, cuando sólo una mínima parte de éstos realmente podrían ser considerados como una amenaza.

El propósito es utilizar todos los recursos disponibles de manera inteligente y no de forma indiscriminada, reservando los recursos tecnológicos más avanzados para el usuario que sea detectado como una posible amenaza o no se pueda determinar su grado de fiabilidad.

Desde nuestras asociaciones internacionales trabajamos para promover un cambio en el esquema actual de seguridad que consiga que éste sea más robusto, implemente sistemas de gestión de riesgo (SeMS, Security Management Systems) y permita el flujo de información de seguridad entre estados (inteligencia) de forma efectiva.