• Seguridad aérea

Anticipación, análisis inteligente de datos y cultura justa, claves para prevenir accidentes aéreos y garantizar la seguridad operacional

La seguridad operacional en aviación ha de ser más preventiva que reactiva, y para prevenir accidentes aéreos es fundamental anticiparse a los riesgos, transformar los datos disponibles en inteligencia de seguridad y consolidar una cultura justa que genere confianza mutua y favorezca la notificación de sucesos sin miedo a ser penalizado. Así se ha puesto de manifiesto en el III CONGRESO DE SEGURIDAD OPERACIONAL AERONÁUTICA, coorganizado por Sepla, la Asociación Española de Derecho Aeronáutico y Espacial (AEDAE), la Asociación de Ingenieros Aeronáuticos de España (AIAE) y Velum Legal Studio, celebrado ayer en Madrid.

La jornada, cuyo objetivo era analizar las fortalezas y los desafíos del actual sistema de prevención e investigación de accidentes aéreos, ha tenido lugar en el Instituto de la Ingeniería de España, colaborador del evento. A lo largo de las diferentes mesas de debate se ha puesto de manifiesto que la seguridad operacional es multifactorial, se construye entre todos los agentes implicados en la operación, y no depende únicamente de la regulación o de la respuesta posterior a un accidente.

El objetivo debe ser detectar señales, identificar tendencias y actuar antes de que los riesgos lleguen a materializarse, como expresaba Fernando Miragaya, presidente de Sepla, quien ha añadido que “la seguridad aérea es una responsabilidad compartida y un derecho de los pasajeros”.

Para ello, resulta esencial contar con un sistema de reportes sólido que favorezca la notificación de sucesos, y disponer de los recursos y herramientas necesarios para analizar esos datos, compartirlos entre los distintos actores y convertirlos en decisiones y estrategias de prevención, como planes de contingencia, simulacros y mecanismos capaces de detectar riesgos emergentes.

Como ha afirmado Montserrat Mestres, directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), “es importante trabajar las incidencias para saber cómo reaccionar cuando sucedan, y cuando nos sorprenden por inéditas –nadie esperaba la pandemia, o el apagón nacional, por ejemplo–, la coordinación institucional es un factor determinante para hacerles frente”.

Investigación de accidentes

En lo que respecta a la investigación de accidentes, diferentes intervenciones han apuntado que debe servir para conocer las causas y evitar que se repitan, no para buscar culpables. Y ha de abordarse desde una perspectiva sistémica, preguntándose no solo qué ocurrió, sino por qué ocurrió, incorporando los factores humanos y las distintas perspectivas profesionales implicadas.

En este sentido, la independencia y transparencia de los organismos investigadores es fundamental para generar confianza en el sistema. Gonzalo Guillén, presidente de la AITAT (Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil), ha destacado las garantías que facilitan la independencia orgánica de esta nueva institución, aún en fase de desarrollo, y ha destacado que entre sus objetivos clave destaca ofrecer una mejor atención a las víctimas de accidentes, a través de la creación de una unidad especializada en ofrecer asistencia a las familias afectadas.

Por otro lado, la prevención necesita recursos humanos, especialización y experiencia, y una de las debilidades señaladas ha sido la insuficiencia de recursos destinados a la investigación. La pérdida de investigadores experimentados puede reducir la capacidad para investigar y aplicar recomendaciones, por lo que reforzar estas estructuras constituye uno de los desafíos del sistema.

Como ha apuntado Ángel González, subdirector técnico de Sepla y experto en investigación de accidentes, “no contar una cantidad suficiente de investigadores supone que los accidentes o incidentes de aeronaves por debajo de los 250 Kg no se van a investigar si no hay víctimas mortales, con lo que perdemos capacidad para poder enfocar e identificar tendencias”. El experto ha subrayado que la creación de la nueva AITAT es una oportunidad ilusionante para mejorar el sistema, y ha reclamado la incorporación de la perspectiva de los pilotos en los procesos de investigación técnica de accidentes aéreos.

Premio honorífico a Ángel Luis Arias

En cada edición del Congreso, las entidades organizadoras otorgan un premio honorífico en reconocimiento a la trayectoria de un profesional que ha destacado por su contribución a la seguridad operacional aeronáutica. En esta III edición, el galardonado ha sido Ángel Luis Arias, representante permanente de España en el Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que ha sido presentado por Isabel Maestre, subdirectora de Innovación y Prospección de SENASA, premiada en la anterior edición del congreso.

A través de un vídeo enviado desde Montreal (Canadá), el premiado ha agradecido el reconocimiento y ha recordado que en aviación todos los logros son compartidos, y que “la seguridad operacional es un ejercicio de responsabilidad colectiva, una tarea permanente que nunca termina y que ha de estar en el centro de todo lo que hacemos. Porque detrás de cada norma, de cada procedimiento, operación, inspección y decisión está la vida de las personas, y protegerlas es la razón última del trabajo de todos los que trabajamos en este sector”.

La cita ha congregado a un centenar de personas entre representantes de instituciones, profesionales y expertos de distintos ámbitos, y más de 400 han seguido la emisión en streaming, lo que denota un claro interés en la materia por parte del sector de la aviación.

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