Seguridad aérea

10 años del accidente de Germanwings que transformó los protocolos de seguridad

Aniversario accidente Germanwings

Hoy se cumplen diez años del accidente aéreo del vuelo 9525 de la compañía Germanwings, en el que un Airbus A320-211 que despegó del aeropuerto de Barcelona-El Prat con destino a Düsseldorf se estrelló en los Alpes franceses, con un saldo de 150 víctimas mortales. La principal hipótesis de la causa de la caída de avión es que fue provocada deliberadamente por el copiloto (que un mes antes había sido diagnosticado de un trastorno psicosomático y de ansiedad no reportado a la compañía), en un momento en el que se quedó solo en cabina.

Los expertos del Departamento Técnico de Sepla están atendiendo estos días diversas peticiones de medios de comunicación interesados en conocer cómo cambiaron los protocolos de seguridad de los vuelos a raíz de este accidente.

La primera medida que surgió del informe preliminar, pocos días después del accidente, fue que hubiera siempre y en todo momento al menos dos pilotos en cabina, lo que entra en conflicto con las propuestas actualmente en fase de estudio de reducir la presencia de un piloto y sustituirlo por una IA (nuestra campaña UniDOS por tu seguridad se une al movimiento global en contra de esta iniciativa).

La segunda recomendación que se convirtió en normativa fue la introducción e implantación de programas de apoyo a las tripulaciones, que deben basarse en principios de independencia, autonomía, confidencialidad y cultura justa . Desde 2020, la implantación es obligatoria para todas las compañías, y si no pueden dar este servicio, deben externalizarlo (Sepla ofrece a sus afiliados el programa PAPI de forma independiente y anónima.)

Otras medidas han sido la introducción de una evaluación psicológica en el reconocimiento médico que siguen las tripulaciones de vuelo y de controles de alcoholemia y de sustancias psicoactivas, así como la modificación de los reglamentos de la UA para realizar estos controles aleatorios en pista, y no solo tras producirse un accidente o incidente.

Por último, se establecieron límites más precisos entre la confidencialidad médica y la seguridad pública, de manera que se puede romper el pacto de confidencialidad médico-paciente y siempre que se dé una situación excepcional de riesgo grave e inminente de peligros para terceros que no pueda prevenir de otra manera. En estos casos extremos, el médico puede quedar eximido del secreto profesional.