Sepla denuncia el despido de un comandante de Ryanair por priorizar la seguridad operacional sobre la productividad

- El sindicato advierte de que sancionar decisiones adoptadas por motivos de seguridad supone un ataque frontal a la autoridad del comandante, a la cultura justa y al sistema europeo de gestión de la seguridad.
Madrid, 23 de julio de 2026.– El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) condena con la máxima contundencia el despido de un comandante de Ryanair con base en Barcelona tras haber ejercido las facultades que la normativa operacional y el Manual de Operaciones atribuyen al comandante para garantizar la seguridad del vuelo.
El origen de este despido se encuentra en una operación en la que, tras aplicar la Discrecionalidad del Comandante (Commander’s Discretion) para completar la actividad de vuelo, el comandante decidió ampliar posteriormente el período de descanso de la tripulación al considerar que era la decisión más segura desde el punto de vista operacional. La propia comunicación remitida por la compañía reconoce que el comandante ejerció dicha discrecionalidad para finalizar la operación y que, posteriormente, amplió el descanso de la tripulación, hechos que han servido de base para el procedimiento disciplinario que ha culminado con su despido.
El verdadero problema, sin embargo, trasciende el caso individual. El mensaje que se traslada al conjunto de los pilotos es profundamente preocupante: adoptar una decisión conservadora en materia de seguridad puede acarrear consecuencias disciplinarias e incluso costar el puesto de trabajo.
La autoridad del comandante no constituye una concesión de la empresa ni una facultad subordinada a criterios de productividad. Es uno de los pilares esenciales sobre los que se sustenta la seguridad aérea. Cuando un comandante considera que las circunstancias operacionales requieren el uso de la discrecionalidad o que el descanso inicialmente previsto puede no ser suficiente para garantizar una operación segura, debe poder actuar exclusivamente conforme a su criterio profesional, libre de cualquier presión o temor a represalias.
Ningún comandante debería verse obligado a elegir entre proteger la seguridad del vuelo y proteger su empleo.
La seguridad aérea no puede gestionarse desde un despacho ni evaluarse exclusivamente mediante estadísticas sobre horas de vuelo, días libres o índices de productividad. La fatiga es un fenómeno complejo, dinámico y multifactorial cuya valoración corresponde, en última instancia, al profesional que ha dirigido la operación y conoce de primera mano las circunstancias reales en las que esta se ha desarrollado.
Precisamente por ello, la normativa europea sobre limitaciones de actividad y descanso (FTL) reconoce un papel central al juicio profesional del comandante y exige que las organizaciones desarrollen una auténtica cultura justa (Just Culture), en la que las decisiones relacionadas con la seguridad puedan adoptarse sin miedo a sanciones o represalias.
Sin embargo, este caso proyecta exactamente el mensaje contrario.
Si un comandante sabe que ampliar un período de descanso, declarar fatiga o adoptar una decisión prudente puede desembocar en un expediente disciplinario o en un despido, inevitablemente se genera un efecto disuasorio que puede condicionar futuras decisiones operacionales. Ese escenario es incompatible con los principios que inspiran el sistema europeo de gestión de la seguridad.
Sepla quiere expresar, además, su profunda preocupación por el creciente número de reuniones operacionales en las que los pilotos son llamados a justificar decisiones adoptadas durante la operación.
Estas revisiones deberían tener una finalidad exclusivamente investigadora y orientada a mejorar la seguridad operacional. Sin embargo, cuando son percibidas como procesos coercitivos o como el paso previo a medidas disciplinarias, dejan de ser una herramienta de aprendizaje para convertirse en un mecanismo de presión.
El riesgo es evidente: si un piloto sabe que cada decisión relacionada con la seguridad puede desembocar en un interrogatorio, un expediente disciplinario o incluso un despido, existe el peligro de que, en futuras ocasiones, se vea condicionado a adoptar decisiones más favorables para la continuidad de la operación que para la propia seguridad.
La presión operacional constituye uno de los factores humanos más estudiados en aviación y las autoridades aeronáuticas internacionales llevan décadas advirtiendo de la necesidad de eliminar cualquier elemento que pueda influir indebidamente en el criterio profesional del comandante. La seguridad aérea solo puede construirse sobre la confianza. Cuando el miedo a las consecuencias sustituye a la confianza, se debilita inevitablemente todo el sistema de gestión de la seguridad.
Por ello, Sepla reclama que todas las revisiones operacionales se desarrollen dentro de un auténtico marco de cultura justa, con pleno respeto a los derechos de los pilotos y con un único objetivo: aprender de la operación para reforzar la seguridad, nunca generar un clima de temor o represalia.
Como ya ha trasladado la Sección Sindical de Sepla en Ryanair a toda la plantilla, el sindicato mantiene su respaldo absoluto al comandante afectado y defenderá su readmisión por todas las vías legales disponibles. Asimismo, ha recordado a todos los pilotos que, cuando exista cualquier duda razonable sobre su nivel de alerta o el de cualquier miembro de la tripulación, la única decisión aceptable es priorizar la seguridad y no operar.
Declaración de Sepla
«Despedir a un comandante por adoptar una decisión orientada a preservar la seguridad operacional constituye un precedente extremadamente preocupante. La seguridad aérea nunca puede subordinarse a objetivos de productividad ni a intereses operativos. El comandante debe poder ejercer las facultades que le atribuye la normativa con absoluta independencia y sin temor a represalias. Cuando se castiga a quien decide con prudencia, no solo se perjudica a un profesional; se debilita todo el sistema de seguridad sobre el que se sustenta la aviación comercial.»
Sepla hace un llamamiento a Ryanair para que rectifique esta decisión y reafirme su compromiso con una verdadera cultura justa, en la que el criterio profesional de los comandantes sea respetado y ninguna decisión adoptada de buena fe en defensa de la seguridad pueda convertirse en motivo de sanción o despido.
Una organización que aspira a los más altos estándares de seguridad no puede permitir que sus comandantes teman las consecuencias de tomar la decisión que consideran más segura. Ese es el mensaje que, desde Sepla, reclamamos preservar.
Sobre Sepla
Fundado en 1965, el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) es una institución independiente que representa a más de 8.000 pilotos de todas las compañías aéreas con base en España, además de pilotos de helicóptero, trabajos aéreos y RPAS. Su principal objetivo es proteger y defender el entorno laboral, profesional, social y el bienestar del colectivo de pilotos, así como la seguridad de los vuelos. Su actividad va mucho más allá de la mera labor sindical, con presencia en los principales foros nacionales e internacionales del sector para tratar de influir en la toma de decisiones regulatorias que afectan a los pilotos, y llevando a cabo una importante labor divulgativa para acercar la aviación y la cultura aeronáutica a la sociedad.
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Beatriz López
Dpto. Comunicación de Sepla
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