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Aviación

Aviaco comienza a emplear los reactores

En 1960, Aviaco introduce en su flota, y de manera conjunta con la belga Sabena, el Sud Aviation Caravelle, una aeronave bimotor a reacción destinada a cubrir vuelos de corto y medio radio.

Se trata del primer avión de estas características empleado por una aerolínea española. Iberia no tardó en seguir los pasos de Aviaco y, en 1961 comenzó a operar los Douglas DC-8. Esta aeronave, que constaba de cuatro motores a reacción intalados en las alas de la misma, tenía por objetivo cubrir vuelos de largo radio, por lo que Iberia los destinó a sus conexiones transatlánticas con Nueva York, Buenos Aires, Puerto Rico y Caracas.

La llegada de nuevos aviones a nuestros cielos obligó a las autoridades nacionales a llevar a cabo una actualización de las infraestructuras, que ya resultaban insuficientes antes de la llegada de los reactores. De esta forma se creó la Junta Nacional de Aeropuertos, destinada a llevar a cabo las modernizaciones necesarias.